Los invernaderos son lugares cerrados a través de una estructura metálica y una cubierta generalmente de plástico aunque dependiendo el fin que se le quiere dar también puede ser de crista.
Un invernadero se suele dedicar al cultivo de flores, plantas, frutas y hortalizas.
La principal finalidad de un invernadero es aprovechar los rallos solares de calentar la parte interna del mismo y así provocar que los cultivos crezcan de forma más rápida y puedan mantenerse mejor, es decir, mejorar el rendimiento de los productos allí cultivados.
Los primeros invernaderos fueron construidos en el año 1850 y desde entonces se han ido utilizando a lo largo de la historia para diferentes fines como he comentado anterior.
España es un país con una gran cultura en el campo de los invernaderos, siendo las provincias de Almería, Murcia y Alicante, las que más superficie de terreno dedican a esta actividad.
En la actualidad podemos encontrar cuatro tipos de invernaderos:
- Invernaderos fríos: Son los más baratos en cuanto a mantenimiento y se usan principalmente para la siembra y almacenamiento en los meses de invierno y primavera.
- Invernaderos frescos: se usan por norma general para proteger a las plantas de las heladas del invierno.
- Invernaderos templados: Son los mejores para el cultivo de hortalizas y un gran número de plantas durante todo el año.
- Invernaderos cálidos: Son los más caros del mercado y requieren de un gran mantenimiento. Las altas temperaturas que se pueden llegar a obtener dentro del mismo hacen que sea el ideal para el cultivo de plantas tropicales.
A la hora de la construcción de un invernadero es necesario saber en qué zona se va a instalar y cuáles son las características del terreno. A continuación pasaremos a la colocación de la estructura metálica encargada de soportar el plástico. Una vez finalizada dicha instalación pasaremos a colocar la cubierta y con ello terminará el proceso de construcción de nuestro invernadero.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados