Se conoce con el nombre de sistemas de riego al conjunto de mecanismos que tienen como finalidad de repartir por una zona determinada de terreno la cantidad de agua suficiente para que en el mismo puedan ser cultivadas y crezcan plantas y flores.
Hoy en día podemos encontrar en el mercado una amplia variedad de sistemas de riego, todos ellos ajustados a las necesidades y a las características del terreno en el que se quieren instalar.
Algunas de las categorías que podemos encontrar son, los sistemas de riego con regadera, riego a manta, riego con manguera, con microaspersores, con cintas de exudación, subterráneos, por goteo, con difusión, con aspersores, etc.
Los más comunes y utilizados son el riego por aspersores, que puede distribuir agua hasta 6 metros de distancia y puedan ser fijos o móviles. El riego con difusores, este sistema es utilizado para poder regar aquellas partes más estrechas y además permite que llegue al agua a una distancia entre 2 y 5 metros.
Por otro lado encontramos el riego por goteo, que consiste en aportar agua en zonas localizadas en los propios pies de las plantas. A si mismo este tipo de sistema de riego presenta multitud de ventajas si lo comparamos con otros sistemas ya que permite ahorrar agua, mantener de forma constante la humedad del terreno y además permite la utilización de fertilizantes aunque el sistema esté en funcionamiento.
Por último desarrollaremos las funciones principales de los sistemas de riego subterráneos, ya que es el sistema más novedoso en el mercado. Llegando a ser utilizado como forma de riego de zonas con césped.
Algunas de las ventajas de este sistema es que es imposible de robar ya que no se encuentra visible, sus tuberías son más duraderas ya que no les da el sol, se puede utilizar aguas residuales depuradas para el riego de la superficie, no se pierde tanta agua como con otros sistemas y evita la proliferación de malas hiervas.

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